Fuentes extraoficiales dijeron a la revista DINERO que las máximas autoridades de Toyota en Japón no entienden cómo es posible que el gobierno de Venezuela permita que un grupo sindical secuestre sus operaciones e instalaciones, para pedir supuestas reivindicaciones laborales.
El sindicato de trabajadores de Toyota tomó la planta a la fuerza hace pocas semanas imitando de esta forma el mismo procedimiento aplicado por sus similares en la planta de MMC automotriz, en el Estado Anzoátegui, a pesar de sendos procedimientos judiciales que obligaban a ese sindicato a terminar con el secuestro.
Toyota Venezuela aporta alrededor de 1 mil millones de bolívares mensuales en impuestos a la Alcaldía de Cumaná y a autoridades tributarias, por lo que se convierte en el mayor contribuyente del Estado Sucre y el mayor generador de empleos. Hasta el año 2007 Toyota tenía casi el 18% del mercado nacional y ahora cayó 7 puntos para ubicarse en 11% y todavía le compra a 9 proveedores de partes y piezas nacionales, que se verán en serios problemas en los próximos meses por la paralización de la planta y por el embudo en la entrega de divisas por parte de Cadivi. Ese organismo le debe a Toyota 250 millones de dólares que no ha liquidado y la casa matriz ya no está dispuesta a seguir financiando los CKD.








